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viernes, 3 de agosto de 2018

El peor derrumbe desde la crisis de 2002

Indec informó que la actividad industrial registró un descenso interanual de 8,1 por ciento en junio
Con excepción de la industria siderúrgica, todos los segmentos de la manufactura registraron caídas interanuales. Entre las bajas, se destacó la metalmecánica, automotriz, industria química, caucho y plástico, refinación de petróleo y textiles.
La industria metalmecánica cayó en junio un 10,9 por ciento y recortó su mejora en el semestre a 0,8 por ciento.
La industria metalmecánica cayó en junio un 10,9 por ciento y recortó su mejora en el semestre a 0,8 por ciento. 
La actividad industrial cayó un 8,1 por ciento en junio frente al mismo mes el año pasado, informó ayer el Indec. Es el peor resultado desde julio de 2002, en plena crisis de salida de la convertibilidad. Con excepción de la industria siderúrgica, todos los segmentos de la manufactura registraron caídas interanuales. Entre las bajas, se destacó la metalmecánica, automotriz, industria química, caucho y plástico, refinación de petróleo y textiles. En el primer semestre, la industria argentina todavía se muestra en terreno positivo, aunque con un alza de apenas el 1 por ciento. El margen es muy reducido para absorber la seguidilla de caídas que se esperan en los próximos meses, así que se descuenta que el año termine en baja. Según la encuesta que realiza el Indec, para el tercer trimestre apenas el 13 por ciento de las empresas espera una mejora en la demanda interna.
El desplome industrial es un cóctel recargado. En primer lugar, la industria venía mostrando un comportamiento heterogéneo hasta antes de la corrida cambiaria que comenzó en mayo, con algunos sectores operando en positivo pero otros que seguían sin levantar cabeza. En marzo, la UIA explicaba “la industria marcha a tres velocidades diferentes”. Estaba el grupo de avanzada, con la construcción, maquinaria agrícola, sector químico, energético y en parte la industria automotriz. En un nivel intermedio estaban alimentos, economías regionales y la metalmecánica, mientras que los rezagados eran textiles, calzados y muebles. Es decir que antes de la crisis las cosas no eran color de rosa ni mucho menos, teniendo en cuenta que la industria apenas creció un 1,8 por ciento en 2017, lejos de compensar la caída de 4,6 por ciento en 2016.
Sobre ese terreno resbaladizo explotó la crisis. Por un lado, la devaluación encareció insumos y elevó fuerte las tasas de interés, deteriorando mucho la cadena de pagos. Pero además, el propio recorte de ingresos por la aceleración inflacionaria junto al fuerte ajuste fiscal en manos del FMI y la continuidad en la suba de tarifas hacen que las expectativas de ventas en el mercado interno estén por el piso, lo cual afecta inmediatamente a las decisiones de inversión y de producción.
Los sectores
La industria metalmecánica cayó en junio un 10,9 por ciento y recortó su mejora acumulada en el semestre hasta apenas un 0,8 por ciento. Ese resultado se explica por la caída de pedidos del sector agrario, como tractores, cosechadoras e implementos agrícolas a raíz de la baja de la producción agrícola por la sequía. En línea blanca, bajó la producción de heladeras y freezers, cocinas, termotanques y lavarropas, y cayó la demanda de envases metálicos para aerosoles y la industria alimenticia.
Otro factor que contribuyó a la baja de la metalmecánica fue la caída de pedidos de estampado y laminado de metales por parte de la industria automotriz. La producción de vehículos se redujo en junio un 11,8 por ciento interanual, tanto por la merma de autos como de utilitarios. En particular, las ventas a concesionarios de automóviles y utilitarios nacionales registraron caídas de 37,2 por ciento en junio. Según las autoridades de Acara, que agrupa a los concesionarios, la suba de precios por la devaluación junto al alza de las tasas paralizaron el mercado.
Un dato saliente del informe industrial de junio es la primera caída del año del sector de materiales de la construcción, que fue el puntal de la economía electoral durante el año pasado. La rebaja de la construcción se explica por el ajuste fiscal sobre la obra pública, de los rubros más afectados por el acuerdo con el FMI. Pero además, la suba del dólar impacta de lleno en insumos centrales como cemento y hierro redondo, lo cual frenó desarrollos privados, junto a la paralización del crédito hipotecario. También cayó la producción de vidrio que se utiliza para las botellas y frascos del sector de alimentos y bebidas, cuyo consumo quedó afectado.
El sector químico cayó un 10 por ciento en junio y acumula en seis meses una merma del 3,8 por ciento. La baja interanual se explica por la producción de agroquímicos y de fibras sintéticas y artificiales. En tanto, la fabricación de neumáticos se redujo en un 17,6 por ciento a raíz de la baja de ventas al mercado interno y de las exportaciones, mientras que las manufacturas del plástico bajaron un 10 por ciento. Ambos sectores están afectados por el ingreso de importaciones desde Brasil y China. La industria textil cayó 10,8 y acumula en seis meses una baja de 7,4, al tiempo que edición e impresión se redujo 4,2 y papel y cartón, 1,2. 
Alimentos y bebidas cayó un 5,4 por ciento a raíz de la merma de la molienda de granos, carnes blancas, yerba mate y té y bebidas, por la baja en la fabricación de vinos, gaseosas, aguas y sodas.

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