Cáritas destina el dinero a los más pobres, enfermos y personas sin vivienda de la ciudad, destacó en un artículo el diario italiano "La Stampa", según un cable de Ansa.
Pero el convenio que la municipalidad tiene con la entidad vence el año próximo y ante los rumores sobre una interrupción del acuerdo, el "Comune di Roma" salió al cruce advirtiendo que todo sigue igual, pero que en efecto las cosas podrían cambiar el año próximo, vistos los problemas presupuestarios en los balances del municipio.
Hace unos meses una disposición emitida por el alcalde Ignazio Marino, quien tiempo después renunció, precisó que la Comuna es propietaria de todas las monedas arrojadas a las diferentes, y bellísimas, fuentes de Roma.
Por lo tanto, no lo es sólo de la de Trevi sino también de otra "fontana" célebre de la ciudad, la de la "Barcaccia" que está en Plaza España, sin contar la fuente del "Tritón" de plaza Barberini o la que está en el centro de la plaza de Santa Maria in Trastevere.
Un aspecto lateral muy interesante de esta tradición es que a través de las monedas que al final del día se encuentran en el fondo de la fuente se pueden comprender cuáles son las corrientes de turistas que llegan a la capital italiana.
Años atrás en el fondo de la fuente había dólares, monedas de los diferentes países europeos, yenes y otras divisas.
Ahora, en cambio, se siguen recogiendo dólares, euros, yenes, a los que se añadió sobre todo una gran cantidad de rublos rusos y yuanes chinos.
Todos quieren conocer aunque sea por unos minutos el lugar donde Anita Ekberg y Marcello Mastroianni protagonizaron una de las escenas más célebres de "La Dolce Vita" de Federico Fellini y del cine italiano en general.
Según la tradición, arrojar una moneda a la "fontana" es como una suerte de "pasaporte": más tarde o más temprano, volver a Roma será una realidad.